Para planificar un aula virtual se debe tener en cuenta el enfoque constructivista donde
el profesor, se convierte en un facilitador en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Este acto educativo implica saber que enseñar, con cuáles estrategias y recursos
didácticos se abordará cada sesión de aprendizaje. Concomitantemente, conocer las
características particulares de cómo aprende el estudiante en sus estilos de aprendizaje y
especial cuidado en preparar el aula desde un espacio de interacción agradable.
De este modo, el docente con una postura constructivista conduce las clases para
permitir que los estudiantes construyan el conocimiento a partir de técnicas o métodos
que generen la participación activa en un pensamiento crítico-reflexivo (Serrano &
Pons, 2011). Para ello puede crear su aula de clases en cada tema por encuentro en un
lapso académico, que variará de acuerdo con el sistema de gestión de aprendizaje que
utilice, por ejemplo, Blackboard, Moodle, Google Classroom o Canvas (Plataforma de
ciencias del aprendizaje).
Por eso, al planificar cuidadosamente el aula virtual permitirá que los estudiantes
fomenten el pensamiento transdisciplinario, prepararse antes de asistir a las clases,
revisar de manera repetida las clases grabadas, cumplir a tiempo con todas las
actividades o tareas programadas según calendario académico, revisar las
presentaciones de las diapositivas pre clase, la asistencia a clases y entregar las tareas de
comprobación en el momento solicitado.
Con relación a la ejecución de tareas grupales, es importante promover el logro de
objetivos cualitativos más ricos en contenido, pues reúne propuestas y soluciones de
varias personas del grupo, aumenta el aprendizaje de cada quien debido a que se
enriquece la experiencia de aprender, incrementa la motivación por el trabajo individual
y grupal, puesto que hay una mayor cercanía entre los miembros y compromiso con
todos; aumenta la cercanía y la apertura. En el plano personal mejora las relaciones
intergrupales; acrecienta la satisfacción por el propio trabajo y se valora el conocimiento
como un aporte de los demás miembros del grupo; disminuye los sentimientos de
aislamiento y el temor a la crítica. Amplia la retroalimentación permanente (Mestre et
al, 2007).
Por otro lado, para la implementación de un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) se
debe considerar la metodología PACIE, que admite el uso de las TIC, como un soporte
a los procesos de aprendizaje y autoaprendizaje, en el que se esquematiza los aspectos
tecno-pedagógico de la educación virtual y/o distancia. El nombre PACIE, es el
resultado de las iniciales de cada uno de los procesos secuenciales en los que se
fundamenta esta metodología: (P) Presencia, (A) Alcance, (C) Capacitación, (I)
Interacción y (E) E- learning (Camacho, 2009) que permite manejar de una mejor
manera el proceso de transición, tanto en los espacios presenciales cotidianos como en
los institucionales, de guiar por internet el proceso de enseñanza-aprendizaje con la
utilización de recursos didácticos usados en clase (Camacho, 2009).
En efecto, toma en cuenta la motivación y el acompañamiento, la calidad y calidez
humana versus la cantidad y frialdad; incorpora la comunicación y presentación de la
información; los procesos sociales que apuntalan la criticidad y el análisis de los datos
que acceda construir conocimientos mediante la interacción, y el intercambio de
experiencias educativas para informar, exponer, crear, colaborar en un espacio